jueves, 12 de diciembre de 2013

Madres e hijas

Pues sí, ‘American Horror Story: Coven’ es la tercera serie de adolescentes de Ryan Murphy desde ‘Popular’ y ‘Glee’. Esta conclusión podía sacarse ya con el piloto y su escuela de ‘Hogwarts’ para jóvenes brujas pero diría que se trata de una aproximación más conceptual y menos evidente. Hasta el momento (que seguramente no sea durante mucho tiempo) ha huido de los dimes-y-diretes y enmarcaba a los adolescentes dentro de un universo más amplio donde la relación más importante no dejaba de ser la de dos mujeres maduras, la bruja suprema y su hija con problemas de fertilidad. Pero las ideas que maneja la serie son indudablemente filo-teen.

Lo comenté cuando escribí por primera vez de ‘Coven’. Se hace hincapié en la entrada en la sexualidad como un evento traumático (ya sea mediante una vagina mortal, la violación, la zoofilia o el incesto) y de fondo se ha ido cociendo otra línea discursiva interesante, como la necesidad de huir de la sombra de las madres y la sensación de que las autoridades paternas (o, mejor dicho, maternas) son figuras represivas. Horrorizó el pobre Kyle con los abusos que sufría de su propia madre; Delphine LaLaurie creía en la tortura para enseñar a sus hijas cual era el buen camino; Cordelia lleva media vida intentando tener confianza en sí misma a pesar de tener una madre como Fiona que la desprecia de forma sistemática por no ser más temibles (y pasa a respetarla cuando intenta matarla); y a modo de anécdota hasta tenemos al vecino del aquelarre, que tiene que pasar por rituales de purificación bastante turbios si no obedece las estrictas creencias religiosas de su madre.

Este último caso, tan poco innecesario a simple vista, fue el que me abrió los ojos y me dio a entender que no era casualidad, que no habían buscado estos conflictos por casualidad. Al fin y al cabo, también están directamente relacionados con la sexualidad de los jóvenes. Todos los hijos decepcionaron a sus progenitores por sus elecciones sexuales y/o románticas (menos Kyle, que directamente sirve de objeto sexual para su madre). Y habría que poner énfasis en estas relaciones de cara al final de temporada. No me extrañaría que, al igual que Delphine LaLaurie y sus remordimientos, la vertiente emotiva del desenlace tenga que ver con las redenciones (y los castigos) de varias de estas madres.

Sea como sea, por más que tenga una finalidad, esta tercera temporada del terror no deja de dar la impresión que está en fase introductoria y ya anda por la segunda mitad de su recorrido. No es tanto que sea una obra fallida o que no sea entretenida, simplemente está a medio gas y es demasiado evidente con todo el potencial que tiene. A estas alturas todavía no percibo el frente negro como bien perfilado, por más que Angela Basset hiciese un pacto con el diablo (al que podríamos llamar como el mejor cirujano estético de la costa oeste), y se echa en falta que las rivalidades sean más a flor de piel. No pudo haber nada más ligero que ese complot para derribar a la Suprema. Pero esto tampoco quita que sea altamente disfrutable, que espere con ganas qué depara la traca final (por favor, que a Kathy Bates le den más juego como parece que van a hacer) y que vaya a estar haciendo fila de cara al cuarto año.

1 comentario:

Series Anatomy dijo...

¿Qué os ha parecido Coven? A mí me ha gustado mucho, pero es cierto que he leído muchos comentarios de gente a la que no le ha entusiasmado. Ahí va mi opinión ;)

http://seriesanatomy.blogspot.com.es/2014/02/the-seven-wonders.html

Saludos!