miércoles, 3 de diciembre de 2014

La leyenda de Korra

Ni en broma volvería a ser adolescente. La idea de sentir con esa intensidad, de creer que soy la única persona del mundo al que le ha pasado algo en concreto, es tan cansado como (ego)absorbente. Pero hay una experiencia que me hubiera gustado tener, que es ver con los ojos de un niño la serie de animación de ‘Avatar: The last airbender’ y luego disfrutar como joven de la secuela de ‘The legend of Korra’. Como espectador, debe ser una vivencia muy estimulante y sobre todo única.

En cierto modo, ‘Dragonball’ (que para mí siempre será ‘Bola de Drac’) fue mi ‘Avatar’. Vi crecer el héroe durante su infancia con la incesante búsquedas de las bolas de dragón y los torneos periódicos de lucha, y luego vi esa deriva más adulta, más violenta y con mucho menos humor que fue la versión Z. Pero no tengo el recuerdo que aspirase a contarnos moralejas y que tuviera un toque casi poético, como sucede con ‘Avatar’. Y es una paradoja porque, mientras que Son Goku sí era un producto japonés, ‘Avatar’ y ‘Korra’ solamente son filo-asiáticas, cogiendo elementos de las culturas orientales para contar un relato cuyos autores son americanos.

La primera obra de ‘Avatar’ era infantil tanto por la trama como por el tono, pero explotaba todo su potencial y denotaba que podía tener muchas más lecturas. Sólo hacía falta ver el episodio donde Aang y compañía visitaban la capital del reino de la Tierra, donde se perdían entre las multitud y esa sociedad tan burocrática, donde cualquier trámite requería semanas. Ese atisbo de cómo sería la sociedad moderna desde el punto de vista más adulto es ‘The Legend of Korra’. Se abandonan los pueblos minúsculos y la interacción persona a persona: Korra debe tener relevancia en una sociedad industrializada y de masas, donde el populismo, la corrupción y las bandas criminales existen.

Este inicio, por esta misma razón, tenía mucho impacto. Quizá para el espectador que maduró con la original prácticamente era lo mismo. El efecto “crecer con una serie” es lo que tiene, que no necesariamente te das cuenta de algunas lecturas y la progresión natural la tienes asimilada de antemano. El universo es el mismo: hay personas con habilidades extraordinarias que pueden dominar un elemento, ya sea el agua, la tierra, el fuego y el aire, menos el Avatar, una figura que se reencarna generación tras generación y que tiene todas las habilidades. También tiene el don de estar en contacto con sus antepasados y de él o ella depende el equilibro del planeta.

Michael Dante DiMartino y Bryan Konietzko hacen un espléndido trabajo a la hora de desarrollar un mundo mucho más complejo. Comunican al instante que ‘Avatar’ en el fondo era lo mismo pero que, con tal de llegar al público infantil, reducían tanto los conflictos como las dimensiones. El impacto, no obstante, no desaparece: la animación mucho más sofisticada y las escenas de lucha no dejan de maravillar, por lo menos durante toda la primera temporada que he visto en dos días.

Como es animación de Nickelodeon, tampoco me dejó de sorprender el tono de los capítulos. La megalomanía del villano hereda tanto de Stalin como de V de Vendetta y el discurso de los revolucionarios que buscan la desigualdad tampoco está tan desencaminado por más que la serie no profundice. Y, si le sumamos una dinámica de grupo que rápidamente sustituye la de Aang, Katara y Sokka sin imitarla al pie de la letra, dosis de humor igual de entrañables (los pedos del hijo del maestro Tenzin) y unas tensiones sexuales en un primer plano (ellos son adolescentes mayorcitos, no ese niño llamado Aang), Korra es la digna sucesora de Aang. A ver qué me depara el resto de la leyenda.

1 comentario:

vale dijo...

A mí no me gustó mucho la leyenda de korra siento que pudo dar más.
Me molesto el hecho que pasarán tan rápido de historia como si estuvieran saltando, por ejemplo en el primer libro el villano me pareció un buen elaborado personaje pero que no dió para más, pues no creo que de toda la gente que lo seguía se hallan olvidado de el pues muchos lo seguían por marcas pasadas y el hecho que su líder era un traidor solo haría crecer la marca.
Por las demás batallas hacían parecer que todo era muy fácil y no sentí la emoción por el esfuerzo de korra ni su evolución como personaje.
Siento que en ningún momento de la serie vemos a korra seguir las enseñanzas de Ang o que este la ayudará como era el deber de las vidas pasadas del avatar.
Korra me pareció un personaje muy brusco e impulsivo que ganaba todas las peleas por la fuerza y siento que no llevo sus dones al límite como Ang que aprendió de ellos por su cuenta, no vimos a korra sincronizar con sus elementos.
El hecho de que al perder sus elementos y recuperarlos tan fácilmente también me molesto. No fue en busca de Ang sino que el apareció de la nada. Como dije lo hacen parecer todo tan fácil.
En conclusión
no ví un crecimiento como personaje a korra solo tal vez en el último libro que aprendió a enfrentar el miedo pero nunca admitió que ella estaba escapando de si misma.
Me molesto el hecho que pasarán tan rápido de historia no explotaron al máximo a los personajes.
No ví un punto en la historia. en la leyenda de Ang este tenía el propósito de aprender los elementos y derrotar a el señor del fuego y como no estaban tan preocupados en poner tantos villanos vimos un crecimiento en cada uno de los personajes.
No sentí una emoción en la historia pues uno ya sabía que pasaría
Sentí a korra muy tosca y nunca aprendió de si misma siempre soluciona todo por la fuerza y no se aprendió mucho de ella.