martes, 27 de julio de 2010

En cuarentena

Podría dar unas cuantas vueltas alrededor de porqué la última temporada de El Internado ha sido un fiasco. La creatividad ha menguado, el cansancio se ha acentuado y el garbo narrativo se ha perdido (por enésima vez). Pero por más vueltas que diera, la conclusión seguiría siendo la misma: la pela es la pela. ¿Para qué iba su productora a renunciar a sus pagas semanales sólo porque su hija pródiga había pasado de su fecha de caducidad? No, no. La tele es arte e industria y, por más que nos pese, a veces el factor monetario prima por encima de las necesidades de la ficción.


Con esta crítica no abogo porque las series no intenten superar algunos baches creativos para regresar a su esplendor. Anatomía de Grey, por ejemplo, nos demostró que puedes tener un patinazo en tu tercer año y levantarte poco a poco. Pero hay series que tienen fecha de caducidad básicamente porque están hilvanadas alrededor de una trama transversal que está por encima de sus propios personajes. El Internado (al igual que Perdidos, Prison Break o Persons Unknown) es uno de estos casos. Para sobreponerse al (casi) fin de Ottox, se necesitaba una historia y un intenso chute de adrenalina. La cuarentena, por ejemplo, ya era una buena idea. Pero el formato necesitaba cambiar, no daba para tantos episodios. Con una miniserie nos hubiera bastado.


Como dije la última vez que hablé de El Internado, sólo podemos pedirles que nos entretengan, que haya escenas de ducha y que no se estire demasiado. Por mala suerte para aquellos que alguna vez quisimos a esta serie porque era más que lo ofrecía la competencia y era tremendamente efectiva (sobre todo en sus primeras dos temporadas), no se ha cumplido ninguno de estos tres requisitos.


Escenas de duchas casi no ha habido y el homoerotismo que tanto se forzó en la sexta temporada se ha perdido en favor de la química entre Yon González y Blanca Suárez (no estoy en contra del romance, pero pocos acontecimientos catódicos ha habido más importantes que las conversaciones bajo el chorro de la ducha). Y el entretenimiento ha menguado de la misma forma que se estiraban las tramas: Hugo no sirve como ultramalvado (y dejarle campar a sus anchas por una escuela, siendo un asesino sin conciencia, no era razonable), el violador de Alcobendas ha destacado de tan prescindible que era, los derrumbes eran para abuchear a la tele y se pasaron de listos con las frases cliffhangerosas del hombre misterioso.


Tanto relleno lo único que provocó es que las pocas escenas que podrían haber sido memorables se perdieran en medio de unos textos llanos y una mediocre realización. La muerte de Amelia fue tan impactante y emotiva como la caracola de Paula (y la del cocinitas también tuvo mérito), el alzheimer de Iván fue más pesado que trágico a medida que utilizaban los mismos lamentables recursos sentimentaloides episodio tras episodio y el descubrimiento del traidor fue un gatillazo.


De acuerdo que la pela es la pela, pero también se debe justificar cada euro de inversión con ideas, personajes y emoción. Si no se cumple con unos mínimos, luego pasa lo que pasa. El público se siente estafado y las masas se desvían hacia la competencia, que la pérdida de audiencia a menudo es arbitraria y otras, como esta vez, completamente justificada.

7 comentarios:

Mary-chan dijo...

A mi “El internado” nunca me llamó la atención, a pesar de que me la recomendaron en muchas ocasiones, pero nunca he tenido fe en las series españolas que no son de humor.
No me extraña que antena 3 quiera estirar el chicle todo lo que pueda y mas. Para una serie española que les funciona...

Saludos

patricia dijo...

Me pillas rezando para que los siete episodios que quedan me permitan decir que para una serie española que he seguido ha merecido la pena, porque estos ocho me han dado pena, risa floja y no se cuantas cosas más, pero no sólo a mi , los foros y páginas webs de fans, tiene tres echas y muy bien echas , son un clamor contra la serie.
Yo ya no espero nada, excepto que se carguen a las pesadas de las niñas , al Marcos , a su mama , a la sosa de la Amaia, a Curro , a Roque, a Garrido, a Camilo , al niño meón a Javier Holgado ,a Clara y no se a cuantos más
Salvaria a Fermin , Maria, Ivan, Julia, Vicky , al de los paquetes de Mail Box y a un cocinero superfeo que me hace gracia cuando sale.

Mira si estoy salvaje, que necesito una escabechina final y ya de paso el telefono de Yon González, je, je.

Bueno , cuando terminen los siete episodios a mediados de Noviembre calculo yo , haces un post bien majo de lo que ha sido la serie y comentaremos y mucho.

Por cierto esta noche empiezo la primera de Son of Anarchy , que he leido que es una serie para hombres y así comparto algo con mi maridin que de aqui a cuatro días empieza la pre-temporada y ya estamos cada uno en una tele.

Bueno besos, que pases un buen verano, no te pongas rojo y liga mucho.
Patricia

fon_lost dijo...

De esta temporada de El Internado, el único capítulo decente ha sido el último emitido. Lo peor es saber que aun nos quedan 7 episodios, cuando yo pensaba que eran sólo 3! Esto es más largo que un día sin pan. Y encima está siendo un auténtico fracaso de audiencia, aunque supongo que los últimos 7 epis tendrán más audiencia que estos primeros emitidos. Pero vamos, que se han pasado de estir el chicle y así les está quedando a los de Antena 3. Lo único bueno que tiene esta serie son Marta Torné y Blanca Suárez. Las niñas deberían morir entre terribles sufrimientos. Y las muertes de Amelia y el cocinero han llegado tarde, pero han llegado. Y cuidadín, que son capaces de resucitar al cocinero!

Crítico en Serie dijo...

Mary-Chan, yo nunca he tenido esperanzas ni en los dramas ni las comedias, aunque El Internado nos dio buenos momentos y estoy sorprendido por la grandeza de Gran Reserva. Pero esto de estirar el chicle... tampoco era necesario. Su historia no da para más (o no para tantos episodios, por lo menos), y si quieren series de éxito... FoQ les funciona mejor (al menos su público será más joven y, por lo tanto, más atractivo para los anunciantes) y recordemos que Los Protegidos fue un éxito.

Patricia, Está claro que aparte de Yon González muy poca cosa vale la pena. Bueno, Julia, que está interpretada por una grandísima promesa de la industria televisiva española. Claro que yo no sería tan duro con 'la Heidi', porque la chica ha hecho lo que ha podido con un personaje metido con calzador. ¿En serio al cabo de dos semanas va a saco a por Marcos y encima los guionistas nos cuelan que es el momento para empezar otro romance?
Que haya suerte con Sons of Anarchy. Yo de momento aún no la he visto. Ya me dirás qué tal es. ¡Que pases tú también un buen verano! ;)

fon_lost, ¿Marta Torné? Será porque te cae simpática, porque negar que es una actriz malísima es vivir en un mundo paralelo. Espero que, con un poco de suerte, no resucitarán a Fermín. Yo siempre creí que debía morir en la primera temporada. Pero ya sabemos como van estas cosas, necesitan personajes para rellenar metraje. ¿Te acuerdas del profesor alcohólico y asqueroso y su triángulo amoroso? Para que luego digamos que los viejos tiempos eran mejores... ;)

Chipilofan dijo...

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AL dijo...

No seas tan duro con la serie... como parte de ese público de "El internado" al que aludes no me siento estafado. Para una vez que una serie española no cómica pone el listón tan alto temporada tras temporada tiene que venir el crítico aguafiesta as usual... (lo digo con cariño). ;)

Aunque ha sido una temporada muy desigual, no creo que haya menguado la creatividad, la cuarentena que ha escindido en dos el internado ha constituido una revitalizante vuelta de tuerca que ha propiciado numerosas y nuevas situaciones que los guionistas han sabido sacarle partido. Han conseguido crear un clima de tensión en el último piso del internado que ha generado toda una suerte de nuevas dinámicas entre personajes, como es el "Heidi" y el supuesto violador.

La última escena, en la que tumban al "cocinitas", echan la puerta abajo y van avanzando como zombies es una escena logradísima. La muerte de Amelia no podía tener el dramatismo ni la emotividad que la de Carol, todavía muy reciente en la retina del espectador y amante de la serie. Pese a la redención y a las causas razonables que la llevaron a codearse con el enemigo, Amelia no se merecía una muerte como la de Carol -uno de los momentos top ten de la serie, por otro lado-.

El Internado, como Perdidos, ha demostrado que es una serie de personajes, donde la trama ha pasado a un segundo, pero dignísimo plano. No estamos ante un "El círculo rojo" o "Motivos personales" de la misma cadena. Los personajes se han impuesto a la trama, por lo que son ellos los que marcan la durabilidad de la serie. Éste ha sido el genial trabajo de sus guionistas, que ha conseguido convertir las exigencias comerciales en pura dinamita narrativa. El golpe de efecto sobre las verdaderas intenciones del militar o el pase de téstigo de Noiret a Hugo como el nuevo personaje a desempeñar las funciones de malo malísimo son claros ejemplos de ello. El alzheimer de Iván nos deparará un final de serie antológico y lo elevarán como la auténtica relevación televisiva (las voces que atribuyeron esta categoría a Marta Torné, entre los que me incluyo, como atestigua un post mío de la primera temporada hace unos años ya, han quedado desafortunadamente amortiguadas).

En cuanto, a la pérdida de audiencia se debe en parte a que buena parte del público de esta serie, enmarcadas en la franja de 12 a 18, no se caracteriza por la fidelidad a los productos, puesto que se mueven por modas. Esto y la conocidísima impaciencia del espectador cuando la trama se va alargando más de lo que es capaz de tolerar, fenómeno del que se resiente El internado y cualquier otra serie del estilo.

¡Por lo demás, que añadan buenas dosis de duchas a Yon! Estoy seguro que no le desmerecen para que siga cosechando premios en el otro lado del Atlántico.

Crítico en Serie dijo...

AL, veig que valorem l'última temporada d'El Internado de maneres tan diferents com també veiem la política. Realment tu veus blanc on jo veig negre i blanc on jo veig gris ;)
Això de que El Internado es una sèrie de personatges no m'acaba de convèncer, la veritat. Els personatges són més o menys iguals des que van començar i l'únic amb un mínim de profunditat és l'Ivan, el qual ens interessaria més aviat poc si no estigués tan bo com en Yon González (s'ha de reconèixer). Això sí, tinc clar que el final de la sèrie serà antològic amb aquest alzheimer prematur que és de les coses més cruels que he vist en una serie de televisió. S'ho van treure de sota la màniga i no ho critico per res, però és una llàstima que el personatge no pugui tenir un final feliç, perquè realment és el que li tocaria després de com de difícil ha estat la seva existència.
Visca en Yon, vaja.