jueves, 13 de enero de 2011

La suerte de Southland

Hay series que nacen con estrella, que son pocas, otras que nacen estrelladas, que son muchas, y en un grupo aparte está Southland. La audiencia que la seguía en la NBC fue muy irregular y, pese a ser renovada, Jay Leno la echó de la cadena antes de poder estrenar la segunda temporada. No era material para las ocho o nueve de la noche, sino para la última franja del primetime. Luego TNT la adoptó, básicamente porque eran incapaces de crear éxitos por si mismos, y tras pasar sin pena ni gloria por el canal, la renovó por compasión y porque una adquisición tan publicitada y controvertida no podía ser cancelada a la primera de cambio. Pero lo peor de todo es que, aunque la amaran desde el primer minuto, incluso los críticos se olvidaron de ella. Debe ser la única serie decente y con malas audiencias que no tiene un grupo de fuerza luchando por su derecho a seguir en antena y, aún así, su tercera temporada ya está aquí.


El motivo por el cual no tiene más eco mediático, supongo, es su realismo. Es una serie muy humana pero no es directamente personal; tiene múltiples tramas pero no busca un arco argumental absolutista; es dura en cuanto a lo policial, pero no pretende escandalizar a nadie; y su realización documental y cruda también hace que a ratos sea indigesta. No sientes que estás en una ficción, sino que compras la imagen que te venden de Los Angeles. No tienes héroes en pantalla. Ni tan siquiera antihéroes. Tienes personas de carne y hueso, a un lado y al otro, y sobre todo tienes situaciones que guían sólo a una dirección, la de sobrevivir sea como sea. Y esta realidad, por encima de cualquier otra compañera televisiva, es desesperanzadora.


Southland tiene, además de una diferenciadora realización al estilo Cops, la extraña capacidad de emocionar en el momento más insospechado. No es exactamente que sorprendan con algún giro, sino más bien que no esperas que vayan a tocarte la fibra sensible con sus formas casi de telerrealidad. Pero como ocurrió con la gran season finale de la primera temporada, la amistad labrada entre un policía y un adolescente de ghetto o la sencilla y magnífica despedida de su segundo año, toca. Y es que, sin ser conscientes, los personajes calan pese a todo el espacio que parecen dejar entre el espectador y la ficción.


Los más beneficiados son el tándem formado por el novato y John Cooper, y la detective Adams. Ellos por formar una extraña pareja en la que se aprovecha al máximo la inexpresividad facial de Ben McKenzie (que aquí le darías un Emmy), un mito de esta página por haber sido Ryan Atwood, y Michael Cudlitz por interpretar un gay que no le define su sexualidad pero que, obviamente, está influenciado (hasta la médula) por ella. Parece mentira que haya tan pocos como él (visible e invisible). Y Regina King, en cambio, sólo inunda cada plano con su fuerte presencia y consigue tener química (de colegas) con cualquier compañero que le pongan en la central, ya sea Tom Everett Scott o Amaury Nolasco.

4 comentarios:

satrian dijo...

Por esa realidad sin efectismos, por esos personajes humanos con numerosos defectos, porque es a su manera diferente, me sigue gustando esta serie, y la sigo recomendando.

Dieguiko dijo...

Había leído maravillas en su estreno, pero poco se habló después. ¿Tendrá tercera temporada? Ya estoy buscando torrents :P

Celiamayo dijo...

Una de las cosas que más me gustan de la serie es que da la oportunidad de protagonizarla a actores que normalmente trabajan como secundarios o terciarios (Vaya, esos que a veces se les confunde con el papel de las paredes), gente muy normalita en su aspecto físico. Los guiones son estupendos y las interpretaciones creibles.
Así, si que da gusto ver una serie de polis. Yo no me lo pasaba tan bien con una (bueno, The Closer me gusta, pero tiene otro ambiente totalmente distinto) desde que acabo The Shield.

Crítico en Serie dijo...

Satrian, supongo que no tendrá cuarta temporada (de hecho, la segunda ya fue como un complemento para la primera, pues 7 y 6 hacen 13, lo típico para una serie de cable). Pero estoy encantado de haberlos conocido. Sobre todo de haberme reencontrado a Ben McKenzie y de descubrir a Regina King (y a la rubia que detiene el violador, cuyo nombre ahora no recuerdo).

Dieguiko, han salido ya dos episodios de la tercera. Dentro de nada, además, se estrena en el canal Nitro.

CeliaMayo, tienes razón. Toca mucho de pies al suelo. Y me hace gracia que digas que no te lo pasabas tan bien desde 'The Shield' porque muchos utilizaron la serie de Shawn Ryan para criticar esta, diciendo que no era lo suficientemente dura en comparación, cuando creo que son conceptos muy distintos.